Un Regalo de Navidad para el Alma: La Bailarina de Auschwitz

La época Navideña nos regala una oportunidad única para reflexionar sobre nosotros mismos y la vida que hemos llevado hasta ahora.

Esta Navidad será muy diferente a las que solíamos vivir apenas hace un año atrás; privados de la libertad de compartir estas festividades en compañía de la familia y los amigos en un ambiente de fiesta y celebración. Nos espera una Navidad más solitaria, más introvertida.

Para muchos de nosotros será un desafío mantener el espíritu de alegría y entusiasmo habitual sabiendo que no podemos estar con la gente que amamos y que vive a distancia.

Por eso, en estos tiempos viene bien darle un regalo a nuestra alma, algo que nos inspire y nos devuelva el entusiasmo por el simple hecho de existir; de recordarnos que no importa lo que suceda en el exterior; siempre tenemos la decisión de elegir diferente.

Este es el mensaje que nos regala Edith Eger en su libro autobiográfico: La bailarina de Auschwitz- o The Choice en su versión en Inglés. Pocas personas hemos experimentado lo que significa ser despojado de todo lo que alguna vez definió nuestra identidad; nuestra humanidad. Edith es una sobreviviente de uno de los acontecimientos más horrorosos de la historia humana: El holocausto.

Leer su biografía y en especial su manera de afrontar hasta los acontecimientos más dolorosos y desgarradores que alguien pueda experimentar en esta vida, me hace sentir una profunda admiración hacia la capacidad humana de afrontar lo peor- mostrando una resiliencia, valentía; determinación y deseo de supervivencia que parecen fuera de este mundo.

Este libro es un regalo para el alma. Te da la oportunidad, a través de la historia de Edith, de enfrentar uno de los estados humanos más prominentes y a la vez más suprimidos por la sociedad actual: El sufrimiento. ¿Cómo lidiar con el dolor de la pérdida?, ¿Cómo aprender a perdonar? No solamente a quien nos ha hecho daño, si no a nosotros mismos, como camino a nuestra propia sanación.

Edith Eger nos invita a profundizar con ella su propio sufrimiento, mientras nos describe las experiencias que tuvo que enfrentar durante el holocausto. Con 16 años, perdió a su padre y a su madre en las cámaras de gas. Vivió al vértigo de la muerte. Experimentó hambruna extrema; heladas; piojos; olor a muerte; tifus. Su táctica de sobrevivencia, nos cuenta, es una frase que su madre le dijo cuando estaban en el tren en camino a Auschwitz: “No sabemos que va a pasar. Simplemente recuerda: Nadie puede quitarte lo que pones en tu mente”.

Esa frase fue su salvación. Durante sus horas más obscuras de existencia, Edith reflexiona sobre lo que es pensar en la muerte: “Derrepente, pienso en la diferencia entre mortífero y letal. Auschwitz es las dos cosas. Las chimeneas que expulsan humo sin parar. Cualquier momento puede ser el último. Así que ¿Porqué preocuparse?, ¿Porqué invertir? Y, si a pesar de todo, si este momento, este preciso momento, es el último de mi vida en la Tierra, ¿Debo desperdiciarlo con resignación y derrota? ¿Debo pasarlo como si ya estuviera muerta?

Este párrafo en particular me pareció muy profundo y poderoso. Nos enseña una gran lección: El sufrimiento es universal e inevitable. No podemos controlar las circunstancias externas. Lo que sí podemos hacer, es decidir cómo utilizar ese sufrimiento: Puedes elegir ser víctima y perecer; o puedes enfrentarlo y madurar.

Como diría Victor Frankl: “El sufrimiento, deja de ser sufrimiento cuando encuentra un sentido”.

Edith utilizó su sufrimiento y sus experiencias dolorosas como un catalizador de autoayuda y de desarrollo personal una vez que enfrentó sus propios fantasmas del holocausto. Decidió convertir sus sentimientos de miedo, dolor y pérdida en su motor de vida; darles un sentido más profundo y demostrarse a sí misma que es posible convertir el sufrimiento en una lección valiosa para la humanidad.

No necesitamos vivir situaciones extremas como la de Edith para encontrarle un sentido a nuestro propio sufrimiento. Todos tenemos pérdidas. Todos tenemos que enfrentarnos con momentos de mucho dolor. Siempre habrá situaciones de incertidumbre donde no sabemos si ir a la derecha o a la izquierda.

Nuestras experiencias dolorosas, con su disfraz de sufrimiento y pérdida, son en realidad un regalo. El dolor nos hace ver la vida con nuevas perspectivas, con otro sentido. Es una oportunidad única para encontrar nuestra fuerza…. Quienes realmente somos y perdonarnos, perdonar nuestra humanidad.

La clave esta en asumir la responsabilidad de nuestros sentimientos. Decidir por el amor en lugar del miedo.

Como nos recuerda Victor Frankl, quien fué mentor de Edith y quien también fue víctima del holocausto: “La salvación del hombre consiste en el amor y pasa por el amor. Comprendí que el hombre despojado de todo todavía puede conocer la felicidad- aunque sea por un instante- si puede contemplar al ser amado”.

Si quieres darle un lindo regalo de Navidad a tu alma o a la de algún ser querido te recomiendo ampliamente este libro.

¡Felices fiestas y feliz lectura!

Photo by Giota Sakellariou on Pexels.com

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