¿Cómo Mejorar la Concentración en un Mundo Lleno de Distracciones?

Todos sabemos que es difícil concentrarse en algo últimamente. Es muy raro encontrar tiempos de quietud durante el día en donde puedas enfocarte simplemente en una cosa y no pensar en hacer otras. ¿No te ha pasado, que mientras estás trabajando en un proyecto, ya estás pensando en el que sigue? ¿O quién no está cocinando y al mismo tiempo viendo la televisión o checando las redes sociales?

Parece ser que el enfocarte a hacer una sola cosa por un largo e indeterminado tiempo es cosa del pasado. Sin embargo, ahora más que nunca es indispensable desarrollar de nuevo nuestra capacidad de enfocarnos y pensar profundamente en determinados problemas para poder encontrar soluciones que sean creativas y que realmente traigan consigo un cambio sustentable. 

Cal Newport en su libro “Deep Work”, propone que el tipo de trabajo que requiere un nivel de enfoque más profundo, es el que va a sobresalir en la nueva economía. Con la automatización de casi cada actividad rutinaria y manual que era el típica del trabajo operativo, lo que trae más valor agregado a la economía hoy en día son aquellos trabajos en donde sobresalen las siguientes habilidades:

  1. La habilidad de poder aprender cosas complicadas de forma rápida
  2. La habilidad de producir en la categoría élite en términos de calidad y rapidez

Cuando nos distraemos del trabajo que estamos haciendo en un determinado momento, mantenemos nuestra actividad mental en el mínimo de su capacidad; simplemente nos quedamos en la superficie, sin ahondar demasiado en el tema o en la actividad en sí. Este nivel de enfoque es el adecuado cuando hacemos trabajo administrativo, rutinario o demasiado simple; pero no agrega ningún valor al resultado de ejercer la acción. 

El trabajo que realmente trasciende y vale la pena es aquel que se realiza y se manifiesta a través de haber hecho un gran esfuerzo y haber invertido suficiente tiempo y dedicación para su solución. El trabajar de forma superficial y llegar a una solución superficial es como ponerle un parche al pantalón roto.

Pero, si es tan importante hacer un trabajo a consciencia y con la mayor concentración posible, ¿Porqué no se promueve tanto en los lugares de trabajo? Esta es una paradoja interesante. Por un lado, las empresas saben que la creatividad y la innovación son los elementos más importantes para poder ofrecer soluciones valiosas al mercado. Por otra parte, la cultura de trabajo de la mayoría de las organizaciones  están diseñadas precisamente para provocar lo contrario: Construyen oficinas de espacios abiertos donde el ruido es insostenible, apoyan el “multitasking” y hasta se premia por ello, instalan tecnologías de mensajería instantánea como “chats” para ya ni siquiera esperar a que te contesten el email, si no tener la opción de mandar mensajes instantáneos para obtener respuestas más rápidas… la ya tan criticada cultura de los “meetings”, donde para todo se hacen juntas innecesarias; y la más peligrosa de todas: La cultura del e-mail.

De acuerdo a estadísticas recientes, un trabajador promedio recibe 120 e-mails al día. El número de emails que un negocio manda y recibe en promedio puede llegar hasta los 124.5 billones (¡!) en empresas trasnacionales. (techjury.net)

Imagínate la cantidad de horas productivas que se van al día simplemente manejando tu inbox. Incluso hay personas que estructuran su día en base a los emails que reciben y los que tienen que responder; con un par de distracciones en el camino (i.e. juntas).

¿Cuánto tiempo le dedicas a sentarte pensar sobre cómo resolver un problema en específico?, ¿Cuánto porcentaje de ese tiempo lo has podido hacer de forma aislada e ininterrumpida por llamadas, mensajes, etc.?

Me imagino que muy poco, si es que nulo.

Todo esto tiene una explicación. Daniel Kahneman en su ya muy discutido libro “Thinking Fast and Slow” lo proyecta de una forma muy clara: Los seres humanos preferimos mantenernos en el camino de la menor resistencia. En otras palabras, es mucho más fácil pasar el día contestando emails y dejar que los emails y las juntas determinen nuestro día de trabajo, en lugar de hacer un esfuerzo por planear el día de forma estratégica en donde decidas conscientemente qué tipo de trabajo harás y cuánto le dedicarás a cada cosa. 

En el caso del trabajo de oficina, en donde no existe una métrica específica de eficiencia, mucha gente cree que la mejor manera de demostrar su valor es mostrarse “Super ocupados”; el acrónimo en inglés es “Busyness”: Son esas personas que se la pasan contestando e-mails día y noche; atendiendo todas las juntas; organizando juntas extras, en fin, haciendo muchas cosas de forma visible para los demás. 

Visto desde la perspectiva de hacer, pareciera que estas personas sobresalen en “la cantidad de cosas que hacen”, pero si ves el trasfondo del valor agregado que generan, este es casi nulo. El trabajo que realmente agrega valor y que trae resultados sustentables, es el trabajo hecho con la mayor concentración posible, e invirtiendo el mayor tiempo posible en buscar una solución que tenga resultados a largo plazo.

Ahora, si sabemos que este tipo de comportamiento y de método de trabajo no trae consigo algo de verdadero valor, ¿Porqué las empresas siguen apoyando este tipo de cultura?

Newport nos ofrece una explicación interesante: Para la mayoría de las empresas, es imposible establecer un indicador individual de eficiencia y cuál es el impacto en el “bottom-line”. En otras palabras, no se ha hecho un estudio que pruebe que el uso de email y otros distractores tenga un impacto negativo significativo en las ganancias o pérdidas de una empresa; y el hacerlo es extremadamente complicado, porque se tendrían que comparar los salarios de los trabajadores, la cantidad, rapidez y eficacia con la que responden emails, el tipo de trabajo que tienen que hacer, etc. 

Como este tipo de comportamientos son fáciles de adaptar y difíciles de comprobar en su eficacia, la mayoría de las empresas, simplemente lo aceptan como parte de la cultura laboral.

Ahora, la pregunta es: Si quieres realmente sobresalir en tu profesión y ser capaz de crear trabajo que realmente agrega valor y no sólo eso, si no la posibilidad de ser pionero(a), creador, artista… una persona que trascienda del típico trabajo y se convierta en alguien digno de emular… ¿Qué es lo que hay que hacer? ¿Cómo escapar de los distractores diarios y de la cultura de hacer mucho, pero lograr poco?

Hay un par de técnicas, usadas por científicos, escritores, ingenieros y personas que se dedican a generar trabajos de alto valor y son considerados personas élite en sus profesiones. Algunas de las técnicas son:

Bloquea lotes grandes de tiempo (mínimo 2 horas) para trabajar en una sola cosa

La mayoría de las personas prefieren agendar su día de forma en la que le dedican a lo máximo una hora a cada cosa y después quieren saltar a la siguiente. Eso normalmente no funciona cuando quieres hacer un trabajo que tiene cierto grado de complejidad, como preparar una estrategia exitosa de Marketing, o desarrollar un código de software. Hay un término famoso que lo justifica: “la atención residual”. Cuando estamos trabajando en un proyecto de forma concentrada, y de pronto algo en tu horario te distrae, por ejemplo, suena el teléfono, o el reminder que tienes la siguiente junta, al momento de parar y tratar de trabajar en la siguiente cosa, tu mente sigue pensando en el problema o tema anterior; por lo que toma un buen tiempo (aproximadamente 20 minutos) en hacer la transición efectiva de un tema al siguiente. Es por ello que, si fracturas tu agenda con diferentes cosas qué hacer cada vez, resulta más difícil enfocarte en la tarea en cuestión y terminas haciendo las cosas de manera superficial.

Lo más eficiente es dedicar espacios de bloque grandes (de dos horas o más) a la resolución de problemas complejos. Cabe mencionar que esos bloques deben estar diseñados de forma que ningún tipo de distracción pueda destruir el proceso de pensamiento creativo. ¡Así que no celulares, no laptops ni ningún tipo de distractor!

Lo que nos lleva al segundo consejo:

Aléjate del internet lo más posible durante el momento del proceso creativo

Mientras estés trabajando en un tema que requiere de máxima concentración, como por ejemplo estudiar para un examen, desarrollar la temática de un nuevo libro, buscar tema para una tesis o un trabajo de investigación, desarrollar una estrategia para ganar nuevos clientes, etc. es muy útil sentarse en un lugar aislado con sólo lápiz y papel.

El uso del internet es peligroso por las siguientes razones:

  • La tentación de checar páginas no relacionadas con el trabajo que se quiere llevar a cabo es más difícil de controlar;
  • Las fuentes que uses en internet son superficiales y corres el peligro de llegar a conclusiones prematuras o terminar copiando algo que leíste en la red para evitar pensar por ti mismo;
  • Terminar checando email o redes sociales;
  • La exposición a la radiación electromagnética de las pantallas de las computadoras, teléfonos móviles, tabletas, etc. por un largo periodo de tiempo tiene efectos negativos en nuestra capacidad de concentración y agilidad mental, además de otros efectos negativos en la salud a largo plazo (ncbi.org)

Delega actividades administrativas para dedicar más tiempo al trabajo profundo y creativo:

El gran físico y ganador del premio nobel Richard Feynman, ha mencionado en diferentes ocasiones lo que a él le funciona para mantenerse productivo en sus descubrimientos e investigaciones científicas:

Para hacer un buen trabajo en el campo de la física, necesitas tener grandes periodos de tiempo disponibles para trabajar en el tema en sí… necesitas mucha concentración… si tienes un trabajo donde además tienes que hacer trabajo administrativo, entonces no vas a tener suficiente tiempo. Así que me inventé un mito sobre mi mismo: Soy irresponsable. Soy activamente irresponsable. Le digo a todo el mundo que no voy a hacer nada. Si alguien me invita a juntas o comités para formar parte de algo les digo: No, soy un irresponsable”.

El último consejo y el mas importante de todos: Tomar la decisión consciente de hacer menos cosas, pero que agregan más valor a tu vida. Porque como dice Newport: “Una vida profunda es una buena vida”.

Trata de cultivar de nuevo los valores de calidad, del trabajo artesanal y maestría. No caigas en el culto del internet: de lo rápido, de lo fácil y de lo cómodo. Eso sería la antesis del trabajo de valor.

No te conviertas en uno más del montón. Haz un trabajo profundo, de calidad, de alto valor… sé único y valioso en un mundo de mediocridades. ¡Vale la pena!

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